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Cushing en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Cushing en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Puntos clave
- Estate atento a un aumento de la sed, la micción, el apetito, la pérdida de pelo y un abdomen hinchado, ya que estos son los signos más comunes y a menudo se confunden con el envejecimiento normal.
- El diagnóstico requiere más de una prueba: análisis de orina junto con análisis de sangre como la estimulación con ACTH o la LDDST, a veces combinados con ecografía o pruebas de imagen.
- La mayoría de los casos se deben a un tumor hipofisario más que a las glándulas suprarrenales, y esa diferencia determina si tiene más sentido la medicación de por vida o la cirugía.
- El trilostano es el tratamiento estándar y requiere análisis de sangre regulares para ajustar la dosis de forma segura; con la medicación, muchos perros suelen mantener una buena calidad de vida durante dos a cuatro años después del diagnóstico.
La enfermedad de Cushing en perros, también conocida como hiperadrenocorticismo, es un trastorno hormonal en el que el cuerpo produce demasiado cortisol. Si no se controla, puede provocar problemas de piel, debilidad muscular, sed excesiva, aumento de la micción y un abdomen distendido. La afección tiende a ser crónica y progresa lentamente, y precisamente por eso tan a menudo se confunde con el envejecimiento normal. Entonces, ¿qué síntomas deberías vigilar realmente? ¿Cómo confirma un veterinario el diagnóstico? ¿Y cómo es el tratamiento en la práctica? Esto es lo que dice la evidencia.
¿Qué es la enfermedad de Cushing en perros?
La enfermedad de Cushing ocurre cuando las glándulas suprarrenales producen demasiado cortisol. Esta hormona del estrés regula, entre otras cosas, el metabolismo, la presión arterial y la función inmunitaria, pero un exceso sostenido causa daños reales. En la mayoría de los perros, la causa subyacente es un tumor hipofisario, aproximadamente entre el 80 y el 85% de los casos, mientras que el 15 al 20% restante se debe a un tumor en la propia glándula suprarrenal [1].
¿Qué perros son más propensos a la enfermedad de Cushing?
Los caniches, los teckels, los beagles, los terriers (entre ellos los border, yorkshire y jack russell) y los bóxers suelen señalarse como razas de mayor riesgo [1]. Dicho esto, un estudio de 2016 con más de 200.000 perros del Reino Unido encontró que la raza, el peso corporal y la edad desempeñaban un papel medible, e identificó al bichón frisé como la raza con la mayor probabilidad relativa en esa población concreta [2], lo que recuerda que los datos de riesgo por raza pueden variar según la población estudiada. La edad también importa: el Cushing aparece sobre todo en perros mayores de seis años.
¿Cuáles son los síntomas del Cushing en perros?
Los signos más comunes son:
- Mayor consumo de agua y aumento de la micción
- Un aumento notable del apetito
- Piel más fina y pérdida de pelo, especialmente en los flancos y la cola
- Un abdomen hinchado y prominente por la redistribución de la grasa
- Menor fuerza muscular y resistencia
- Jadeo excesivo, incluso en reposo
¿Qué síntomas menos conocidos puede tener un perro con enfermedad de Cushing?
Además de la lista clásica, algunos perros desarrollan:
- Cambios en la piel, como puntos negros, pigmentación oscura o engrosamiento de la piel
- Diabetes mellitus, provocada por niveles crónicamente altos de cortisol
- Infecciones urinarias, ya que el cortisol suprime la función inmunitaria
- Cicatrización lenta de las heridas
- Ausencia de celo en hembras no esterilizadas
Estos síntomas suelen aparecer poco a poco a lo largo de un año, y precisamente por eso los primeros signos se descartan como “simplemente se está haciendo mayor”.
Bueno saberlo
La enfermedad de Cushing rara vez viene sola. Una revisión de las complicaciones encontró que, sin tratamiento, el exceso sostenido de cortisol se asocia con hipertensión, intolerancia a la glucosa, pancreatitis y tromboembolismo, además de la pérdida de masa muscular y las infecciones que la mayoría de los cuidadores ya esperan [5]. Ese es el verdadero argumento a favor de detectarla pronto, en lugar de esperar a ver si los síntomas se calman.
¿Cómo se diagnostica la enfermedad de Cushing en los perros?
El diagnóstico no se basa en una sola prueba. Normalmente requiere varias, combinadas entre sí, según las directrices de consenso de ACVIM de 2012 para diagnosticar el hiperadrenocorticismo canino espontáneo [1].
¿Qué pruebas se utilizan para detectar la enfermedad de Cushing en perros?
- Análisis de orina: una proporción cortisol-creatinina en la orina de la mañana ofrece una indicación inicial. Repetirla durante tres días mejora la fiabilidad.
- Análisis de sangre: la prueba de estimulación con ACTH comprueba cómo responden las glándulas suprarrenales a la ACTH, la hormona que impulsa la producción de cortisol. La prueba de supresión con dexametasona a dosis baja (LDDST) comprueba si el organismo puede suprimir el cortisol bajo dexametasona, y ayuda a distinguir la enfermedad dependiente de la hipófisis de la dependiente de las suprarrenales [1].
- Pruebas de imagen: la ecografía puede revelar glándulas suprarrenales agrandadas o asimétricas, una señal de un posible tumor. La resonancia magnética o la tomografía computarizada se utilizan cuando se sospecha específicamente un tumor hipofisario.
Acertar con el diagnóstico es importante, porque el tratamiento depende por completo del tipo que tenga.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento para el Cushing en perros?
El tratamiento depende de la causa y de lo avanzado que esté el caso.
¿Qué medicamento ayuda con el Cushing en perros?
El trilostano (comercializado como Vetoryl®) es el tratamiento médico estándar. Inhibe la producción de cortisol en las glándulas suprarrenales y se administra de por vida, junto con un seguimiento regular, normalmente mediante la prueba de estimulación con ACTH, para mantener la dosis correcta [3][4]. Equivocarse con la dosis en cualquier dirección causa problemas, así que este no es un medicamento de “lo ajustas y te olvidas”.
¿La cirugía es una opción para la enfermedad de Cushing?
Sí, especialmente cuando la causa es un tumor suprarrenal. La extirpación quirúrgica puede ser curativa en ese caso. Un tumor hipofisario grande técnicamente también puede extirparse, pero el procedimiento es complejo y rara vez se realiza en la práctica general.
¿Qué papel desempeña la nutrición en perros con la enfermedad de Cushing?
Una dieta modificada apoya el tratamiento en lugar de sustituirlo:
- Menos grasa, para aliviar la carga sobre el páncreas
- Menos carbohidratos y azúcares, para reducir el riesgo de diabetes
- Proteína de alta calidad, para ayudar a mantener la masa muscular
- Ácidos grasos omega-3, para apoyar la salud de la piel y el pelaje
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¿Cuál es el pronóstico para un perro con Cushing?
- Los perros con medicación suelen vivir de 2 a 4 años después del diagnóstico con una buena calidad de vida.
- Los tumores suprarrenales, si se extirpan sin metástasis, pueden significar una esperanza de vida normal.
- Si no se trata, los perros suelen desarrollar pérdida de masa muscular, infecciones y diabetes, lo que acorta considerablemente la esperanza de vida [5].
Preguntas frecuentes sobre la enfermedad de Cushing en perros
¿Se puede curar la enfermedad de Cushing?
Solo si se extirpa con éxito un tumor suprarrenal. Con un tumor hipofisario, la medicación suele ser la única forma realmente viable de mantener los síntomas bajo control a largo plazo.
¿Con qué rapidez mejora un perro después de empezar el tratamiento?
La bebida excesiva y el aumento del apetito suelen aliviarse entre 2 y 4 semanas después de empezar con trilostano. La pérdida de pelo y los problemas de piel tardan más, normalmente unos meses.
¿La enfermedad de Cushing es contagiosa para otras mascotas?
No. No es contagiosa y solo afecta al perro individual.
¿Hay efectos secundarios de la medicación para el síndrome de Cushing?
Sí. El trilostano puede causar letargo, vómitos, diarrea, debilidad o pérdida de apetito. Los análisis de sangre regulares detectan una sobredosis antes de que se vuelva peligrosa.
¿Qué ocurre si el síndrome de Cushing no se trata?
Pérdida muscular grave, problemas inmunitarios, presión arterial alta, diabetes y, con el tiempo, insuficiencia renal o cardíaca [5].
Conclusión
La enfermedad de Cushing en perros es un trastorno hormonal crónico que aparece con más frecuencia en perros mayores y en ciertas razas. Detectar las señales tempranas, como sed excesiva, pérdida de pelo y abdomen hinchado, es importante, porque un diagnóstico a tiempo cambia considerablemente el pronóstico. El trilostano sigue siendo la vía de tratamiento más común, y la cirugía se reserva sobre todo para tumores suprarrenales. Una dieta adaptada y controles regulares completan el enfoque y ayudan a proteger la calidad de vida en los años posteriores.
Si tu perro muestra alguno de estos síntomas, la siguiente medida adecuada es visitar al veterinario, no esperar a ver qué pasa.
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[1] Behrend EN, Kooistra HS, Nelson R, Reusch CE, Scott-Moncrieff JC. Diagnóstico del hiperadrenocorticismo canino espontáneo: declaración de consenso ACVIM 2012 (pequeños animales). J Vet Intern Med. 2013;27(6):1292-1304. doi:10.1111/jvim.12192
[2] O'Neill DG, Scudder C, Faire JM, et al. Epidemiología del hiperadrenocorticismo entre 210.824 perros atendidos en consultas veterinarias de atención primaria en el Reino Unido entre 2009 y 2014. J Small Anim Pract. 2016;57(7):365-373. doi:10.1111/jsap.12523
[3] Golinelli S, de Marco V, Leal RO, et al. Comparación de métodos para monitorizar perros con hipercortisolismo tratados con trilostano. J Vet Intern Med. 2021;35(6):2616-2627. doi:10.1111/jvim.16269
[4] Arenas Bermejo C, Pérez Alenza D, García San José P, et al. Evaluación de laboratorio del tratamiento con trilostano en perros con hiperadrenocorticismo dependiente de la hipófisis. J Vet Intern Med. 2020;34(4):1413-1422. doi:10.1111/jvim.15830
[5] Nichols R. Complicaciones y enfermedades concurrentes asociadas con el hiperadrenocorticismo canino. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 1997;27(2):309-320. doi:10.1016/s0195-5616(97)50034-9
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