Spotting osteoarthritis in older dogs

Cómo detectar la osteoartritis en perros mayores

Puntos clave

  • La osteoartritis es una inflamación articular dolorosa e irreversible causada por el desgaste del cartílago, así que controlarla a tiempo es más importante que tratarla más adelante.
  • Presta atención a cambios sutiles de comportamiento, como rigidez por la mañana, reticencia a saltar al coche o estar más irritable, ya que los perros con artritis rara vez gimen o se quejan.
  • Los perros mayores y de razas grandes tienen el riesgo más alto, pero los problemas articulares previos y el exceso de peso aumentan las probabilidades en perros de cualquier edad o tamaño.
  • Mantener el peso bajo control, priorizar paseos regulares y de bajo impacto en lugar de caminatas largas de vez en cuando, y añadir omega-3 o un suplemento para las articulaciones puede ayudar a aliviar las molestias junto con la atención veterinaria habitual.
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    Los perros envejecen igual que nosotros, articulación por articulación. La artrosis es una de las afecciones más comunes que aparece poco a poco: una inflamación dolorosa provocada por el desgaste progresivo del cartílago articular. Lo difícil es que rara vez se anuncia. Si la detectas pronto, puedes cambiar su evolución con el ejercicio adecuado, la alimentación adecuada y un buen suplemento para las articulaciones. Si no la detectas, tu perro aprende en silencio a convivir con el dolor.

    Qué es realmente la artrosis

    La artrosis, a menudo llamada simplemente artritis, es una inflamación dolorosa de las articulaciones, normalmente causada por el desgaste con el paso del tiempo. Puede afectar a cualquier articulación. Las rodillas, los codos, las caderas, los dedos y las pequeñas articulaciones a lo largo de la columna suelen llevarse la peor parte.

    Aquí va el mecanismo, en pocas palabras. Una articulación se encuentra entre los extremos de dos huesos, y cada extremo está recubierto de cartílago. El cartílago es un tejido blando sin vasos sanguíneos ni nervios, y actúa como amortiguador. El líquido dentro de la articulación, el líquido sinovial, lubrica ese cartílago durante el movimiento y lo nutre.

    En la artrosis, el cartílago se daña, así que absorbe menos impacto. El líquido sinovial también cambia, por lo que lubrica peor. Después, la inflamación que aparece va desgastando el cartílago que queda [1]. Es un círculo, y no se revierte por sí solo. Esa es la verdad incómoda: se controla, no se cura.

    ¿Qué perros tienen más riesgo?

    Los perros mayores y de razas grandes son los candidatos clásicos. Pero la edad y el tamaño no lo explican todo. Cualquier perro, a cualquier edad, puede desarrollarla. Los perros con problemas articulares previos están especialmente expuestos. Situaciones como displasia de cadera o de codo, o una rodilla que pasó por una cirugía de ligamento cruzado hace años, aumentan el riesgo [2]. El exceso de peso corporal añade una carga extra y acelera todo el proceso [3]. También es uno de los pocos factores de riesgo sobre los que un cuidador realmente tiene control.

    La vejez no es una enfermedad

    Las primeras señales de artrosis suelen descartarse con un “ya se está haciendo mayor”. Si notas que tu perro se mueve con menos flexibilidad, pide cita con el veterinario. Ir un poco más despacio es normal. La rigidez, la reticencia y el dolor no lo son.

    Cómo detectarla: 8 señales tempranas

    La artrosis se nota en el comportamiento mucho antes de verse en una radiografía. Fíjate en esto.

    • Rigidez, especialmente a primera hora de la mañana
    • Menos interés por los paseos, o querer darse la vuelta antes de tiempo
    • Dificultad para levantarse del suelo o tumbarse
    • Dudar o esforzarse para subir y bajar del coche de un salto
    • Sentarse o tumbarse a mitad del paseo
    • Menos paciencia de lo habitual, incluso mal humor claro
    • Encogerse o apartarse cuando lo tocan en una zona concreta
    • Cojear después de un descanso largo y mejorar una vez que empieza a moverse

    Hay un detalle que importa más que los demás. Los perros con artrosis rara vez gimen o se quejan, y eso despista a muchos cuidadores. El dolor es crónico, una molestia constante de fondo, no esa punzada aguda que hace que un perro chille tras apoyar mal una pata. Así que no esperes a oír un sonido que quizá nunca llegue. El perro silencioso puede ser el que más dolor tiene.

    "El dolor que no hace ruido es el dolor más fácil de ignorar, y el más importante de no pasar por alto."Equipo veterinario de Curafyt

    Qué puedes hacer al respecto

    No hay una única solución. Los perros que mejor evolucionan son los que se manejan en varios frentes a la vez. Mantén el peso bajo control, ya que cada kilo de más recae sobre unas articulaciones que ya están doloridas [3]. Mantén un movimiento constante y de bajo impacto en lugar de esfuerzos intensos de fin de semana: dos o tres paseos tranquilos son mejores que una caminata larga que lo deje rígido durante días.

    En el lado de la nutrición, los ácidos grasos omega-3 del aceite de pescado cuentan con bastante evidencia a favor para ayudar a aliviar las molestias relacionadas con la artritis y mejorar la movilidad de los perros [4]. Un suplemento articular como Smooth & Supple de Curafyt combina esos omega-3 con ingredientes de apoyo al cartílago, justo el tipo de ayuda diaria que estas articulaciones necesitan. No es una cura, y cualquier suplemento funciona mejor junto con la atención veterinaria que en lugar de ella. Habla también con tu veterinario sobre opciones para aliviar el dolor, especialmente en los meses más fríos, cuando la rigidez suele hacerse notar más.

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    Referencias científicas

    [1] Anderson KL, et al. Prevalence, duration and risk factors for appendicular osteoarthritis in a UK dog population under primary veterinary care. Scientific Reports, 2018.

    [2] Johnston SA. Osteoarthritis: joint anatomy, physiology, and pathobiology. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, 1997.

    [3] Kealy RD, et al. Effects of diet restriction on life span and age-related changes in dogs. Journal of the American Veterinary Medical Association, 2002.

    [4] Roush JK, et al. Multicenter veterinary practice assessment of the effects of omega-3 fatty acids on osteoarthritis in dogs. Journal of the American Veterinary Medical Association, 2010.

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