Horse hoof laminitis

Laminitis en caballos: tratamiento y apoyo.

Puntos clave

  • Por qué la laminitis es más que unos pies doloridos, y por qué la posición del hueso tejuelo determina todo el enfoque del tratamiento
  • El protocolo de tratamiento de 7 pasos, desde la llamada de urgencia al veterinario y la radiografía hasta la dieta, la crioterapia y el movimiento controlado
  • Qué hierbas y minerales actúan sobre los mecanismos metabólicos detrás de la laminitis inducida por la insulina, con referencias
  • Por qué el movimiento en la fase aguda causa daño, y cómo saber cuándo es seguro volver a empezar
En este artículo

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    La laminitis no son solo pezuñas doloridas. Es una degradación del tejido laminar que une la tercera falange con la pared del casco, y una vez que ese tejido se daña, el propio hueso puede empezar a rotar o a hundirse. Esa diferencia importa más de lo que la mayoría de los propietarios cree, porque cambia la urgencia de lo que viene después.

    Paso 1: Llama a tu veterinario y haz una radiografía

    Antes que nada, llama a tu veterinario. Un examen clínico por sí solo no puede decirte si la tercera falange se ha desplazado. Una radiografía sí. Esa imagen orienta cada decisión posterior, desde cómo el herrador aborda el recorte hasta cuánto movimiento es seguro.

    En caballos de más de 12 años, pide al mismo tiempo un análisis de sangre para PPID (enfermedad de Cushing equina). El PPID altera el metabolismo del cortisol y provoca una desregulación crónica de la insulina, que es uno de los desencadenantes más frecuentes de la laminitis recurrente. Si tu caballo ya ha pasado por esto antes y nunca has comprobado si tiene PPID, este es el momento de hacerlo.

    Paso 2: Saca al caballo del suelo duro

    Un suelo blando reduce la carga de impacto sobre las láminas inflamadas. Arena húmeda, serrín o virutas de madera funcionan bien. Evita la arena seca: los caballos que comen desde el suelo pueden ingerir suficiente cantidad como para causar un cólico por arena, que es otro problema que no quieres sumar a la laminitis.

    Vale la pena tener botas para cascos. Aportan amortiguación y hacen que el movimiento sea menos doloroso durante la fase aguda, lo que ayuda al caballo a descansar bien en lugar de quedarse rígido y cargando peso sobre una sola pata.

    Conviene saberlo

    No pongas a caballos con laminitis sobre arena seca, aunque sea blanda. La comerán mientras pastan o escarban en el suelo, y la arena se acumula en el intestino grueso. En caballos que ya están estresados, un episodio de cólico por arena puede ser grave.

    Paso 3: Enfría los cascos con hielo

    La crioterapia continua aplicada en los pies durante las primeras 72 horas de un episodio agudo es una de las intervenciones con mayor respaldo científico en el manejo de la laminitis. El frío ralentiza la cascada inflamatoria en el tejido laminar y limita el daño secundario. El enfoque práctico es un cubo con agua helada o botas de hielo diseñadas para ello, mantenidas durante toda la fase aguda. No es un tratamiento de una hora: la investigación respalda el enfriamiento continuo durante todo el tiempo que dure la fase aguda.

    Paso 4: Cambia la dieta de inmediato

    Retira al caballo del pasto. El pastoreo, especialmente en primavera y otoño cuando los niveles de fructanos alcanzan su punto máximo, es uno de los principales desencadenantes dietéticos de la laminitis impulsada por la insulina. Tampoco le des grano. El objetivo es reducir al mínimo los carbohidratos no estructurales (NSC) de la dieta mientras se mantiene la función intestinal.

    Sigue dando heno: un caballo con laminitis sigue necesitando forraje. Remojar el heno entre 30 y 60 minutos elimina azúcares solubles en agua y puede reducir de forma significativa el contenido de NSC. Para caballos que comen rápido y remueven el heno, una red de alimentación lenta limita la ingesta sin dejar el intestino vacío. Un intestino vacío eleva el cortisol, que es justo lo que no quieres.

    Paso 5: Apoyo específico con hierbas y minerales

    La mayoría de los casos de laminitis tienen un componente metabólico. Las hierbas y minerales que aparecen a continuación actúan sobre los mecanismos más implicados: respuesta a la insulina, circulación, función hepática e integridad del tejido del casco.

    Respuesta a la insulina y metabolismo

    La deficiencia de magnesio perjudica la sensibilidad de los receptores de insulina [1]. Los caballos en pastos propensos a desencadenar laminitis suelen tener niveles bajos de magnesio, en parte porque la hierba rica en fructanos crece rápido en suelos donde la disponibilidad mineral es irregular. Suplementar con magnesio tiene bajo riesgo y cubre una carencia metabólica real en la mayoría de estos caballos.

    Berberis vulgaris (agracejo) se ha estudiado por su efecto sobre el metabolismo de la grasa y la glucosa y tiene un mecanismo comparable al de la metformina en modelos de síndrome metabólico [8]. No sustituye el tratamiento veterinario en el PPID, pero sí es una hierba útil de apoyo metabólico dentro de un protocolo más amplio.

    Circulación y perfusión del casco

    Las láminas dañadas tienen un flujo sanguíneo deficiente. Pinus pinaster (corteza de pino marítimo) y L-arginina favorecen la dilatación vascular. La L-arginina es un precursor del óxido nítrico y tiene efectos documentados de reducción de la presión arterial a través de mecanismos vasculares [7]. Llevar sangre al casco forma parte de cómo el tejido laminar se repara.

    Integridad del tejido del casco

    Equisetum (cola de caballo) es la principal fuente botánica de silicio biodisponible. El silicio es un componente estructural del tejido conectivo y de la pared del casco, y la investigación respalda su papel en la integridad y reparación de los tejidos [3]. El MSM (metilsulfonilmetano) aporta azufre orgánico, otro elemento estructural de la queratina y del tejido del casco.

    Apoyo hepático y del cortisol

    Chrysanthellum americanum y Silybum marianum (cardo mariano) favorecen la función hepática [5]. El regaliz tiene un papel conocido en el metabolismo del cortisol [4]. En caballos con PPID que aún no están medicados, el apoyo hepático y del cortisol puede proporcionar cierto alivio mientras se completa el cuadro diagnóstico.

    Oxigenación de la sangre

    La chlorella es una microalga rica en magnesio. La molécula de clorofila es estructuralmente similar al grupo hemo de la hemoglobina, diferenciándose principalmente por su átomo central de magnesio en lugar de hierro [2]. En la práctica, se utiliza para apoyar la calidad de los glóbulos rojos y el transporte de oxígeno hacia los tejidos periféricos, incluido el casco.

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    Paso 6: Cuidado del casco y trabajo del herrador

    El papel del herrador en la laminitis no es solo estético. Un recorte correcto y, en casos de rotación, un herraje correctivo influyen directamente en si la tercera falange sigue desplazándose. El recorte debe aliviar las fuerzas de rotación bajando el talón y corrigiendo el eje casco-cuartilla de forma adecuada para esa radiografía, no para una plantilla genérica.

    Paso 7: Movimiento, pero no durante la fase aguda

    Aquí es donde los propietarios bienintencionados pueden causar daño. El movimiento durante la fase aguda, cuando las láminas están activamente inflamadas y la tercera falange corre riesgo de rotación, aumenta el estrés mecánico sobre un tejido ya comprometido. Deja que el caballo repose por completo hasta que el veterinario confirme que la inflamación está controlada y la radiografía es estable.

    Una vez superada la fase aguda, el movimiento suave y controlado sobre suelo blando ayuda a estimular el flujo sanguíneo y comienza el lento proceso de remodelación. La transición debe ser gradual. Lo gradual que deba ser dependerá de la gravedad del episodio original y de lo que muestre la radiografía de seguimiento.

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    Referencias

    [1] Winter et al. (2020) Magnesio y resistencia a la insulina en caballos con EMS. Pferdeheilkunde 36:325-332.

    [2] Rani et al. (2018) Revisión completa sobre chlorella. Pharma Innovation J 7(7):584-589.

    [3] Badole & Kotwal (2014) Equisetum arvense: revisión etnofarmacológica. 4(1).

    [4] Petramfar et al. (2020) Regaliz como terapia complementaria en la enfermedad de Parkinson. J Ethnopharmacol 247.

    [5] Xiang Li et al. (2023) Chrysanthemum morifolium sobre hiperlipidemia y NAFLD. Eur J Med Chem 255.

    [6] Nutrición equina aplicada, ENUCO (2005) Ed. A. Lindner, p.172.

    [7] Siani A et al. (2000) Presión arterial y suplementación con L-arginina. Am J Hypertens 13(5):547-551.

    [8] Wang H et al. (2018) Metformina y berberina en enfermedades metabólicas. Oncotarget 9(11).

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