A vet recommended nutritional approach to manage your horse or pony with PPID

Un enfoque nutricional recomendado por veterinarios para cuidar de tu caballo o poni con PPID

Puntos clave

  • El PPID afecta aproximadamente a uno de cada cinco caballos mayores de 15 años, y el aumento resultante del cortisol acelera la pérdida de masa muscular, cambia el almacenamiento de grasa y eleva el riesgo de desregulación de la insulina.
  • Los caballos con PPID y sobrepeso necesitan reducir drásticamente el azúcar y el almidón, ya que incluso un exceso moderado eleva la insulina y dificulta la movilización de la grasa, mientras que en los caballos con bajo peso primero hay que identificar la causa, ya sea dolor dental, parásitos o pérdida de proteínas por el cortisol.
  • Los caballos con desregulación de la insulina deben mantener los carbohidratos no estructurales por debajo del 10 al 12 por ciento de la materia seca, controlar la insulina cada 4 a 6 meses y analizar el heno en lugar de dar por hecho que es seguro.
  • Los caballos mayores y aquellos con desgaste dental evolucionan mejor con heno picado, pellets remojados o pulpa de remolacha remojada, repartidos en varias comidas pequeñas, siempre con al menos un 1,5 por ciento del peso corporal en materia seca al día.
En este artículo

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    Alrededor de uno de cada cinco caballos mayores de 15 años tiene PPID [1]. No es una afección rara. La mayoría de los propietarios de caballos se enfrentarán a ella en algún momento. La enfermedad altera un freno hormonal clave en el cerebro, lo que hace que los niveles de cortisol se mantengan crónicamente altos y cambia la forma en que el cuerpo almacena grasa, quema energía y desarrolla músculo. La medicación ayuda. Pero lo que tu caballo come cada día es igual de importante, y es la variable sobre la que los propietarios tienen un control más directo. Esta guía explica cómo adaptar la dieta según la condición corporal, el estado de la insulina y la edad.

    Por qué la PPID cambia las necesidades nutricionales de tu caballo

    En un caballo sano, la dopamina producida en el hipotálamo mantiene bajo control la producción hormonal de la hipófisis. En la PPID, las neuronas dopaminérgicas degeneran y ese control desaparece. El exceso de ACTH hace que las glándulas suprarrenales produzcan cortisol en exceso de forma continua [1]. De ahí se derivan tres cosas.

    La degradación muscular se acelera. El cortisol sobreactiva el sistema ubiquitina-proteasoma, que degrada la proteína muscular más rápido de lo que se reconstruye. La distribución de la grasa cambia, con depósitos anormales por encima de los ojos, alrededor de la cresta del cuello y en la base de la cola. Y la desregulación de la insulina se convierte en un riesgo real: después de las comidas, entra más azúcar en el torrente sanguíneo, el cuerpo lo compensa en exceso con insulina, y las células dejan de responder a ella de forma gradual [2, 3]. Ese último punto importa porque la consecuencia posterior, si no se controla, es la laminitis.

    Una ración estándar fue diseñada para un caballo cuyo metabolismo funciona con normalidad. En la PPID, a menudo no es así.

    Antes de ajustar la ración: qué evaluar primero

    Una evaluación exhaustiva evita que los problemas empeoren después de los cambios en la dieta. Antes de ajustar nada, revisa lo siguiente:

    • Dieta actual: ingesta total de energía, azúcar, almidón y proteína, para que tú y tu veterinario podáis ver dónde hace falta hacer ajustes de verdad.
    • Alojamiento y acceso al pasto: el tipo y la calidad del heno y la hierba disponibles, y si el caballo compite por el alimento dentro de un grupo.
    • Historial médico: afecciones previas o actuales que el nuevo plan debe apoyar, no perjudicar.
    • Condiciones coexistentes: los problemas dentales, la artritis o la carga parasitaria cambian qué puede comer un caballo y cómo puede comerlo.

    1. Alimentación del caballo con sobrepeso y PPID

    Una puntuación de condición corporal superior a 6 indica sobrepeso. El principio básico para perder peso es el mismo que en cualquier caballo: la energía que entra debe ser menor que la energía que sale. Lo que cambia en la PPID es el margen de error. Incluso un exceso moderado de azúcar o almidón eleva aún más la insulina, lo que favorece el almacenamiento de grasa y dificulta la movilización de la grasa [2]. Aquí hay muy poco margen para estar "más o menos acertado" con la elección del alimento.

    1. Reduce la ingesta de energía y aumenta el ejercicio.
    2. Reduce los alimentos ricos en azúcar y almidón: cereales, hierba joven y productos que contengan melaza.
    3. Considera la levotiroxina sódica bajo supervisión veterinaria si la pérdida de peso es especialmente resistente. Algunos caballos simplemente no pueden movilizar las reservas de grasa solo con dieta y ejercicio.

    Pérdida de peso segura: ejemplo para un poni de 250 kg

    Pérdida máxima en la semana 1: 1% del peso corporal = 2,5 kg. Después de eso, un 0,5% por semana es un objetivo sostenible. El forraje nunca debe bajar del 1,5% del peso corporal en materia seca al día.

    Las redes para heno con agujeros pequeños o un bozal de pastoreo ralentizan la ingesta y evitan picos de hambre. Añadir paja al heno reduce la densidad energética sin recortar el volumen total. Un matiz importante: los caballos mayores con artritis o rigidez en el cuello suelen tener dificultades con las redes para heno elevadas, y el heno a ras de suelo puede ser más práctico.

    ESTE Balancer cubre las carencias de micronutrientes que aparecen cuando la ración se basa principalmente en forraje. Steady&Stable de Curafyt, que contiene Berberis vulgaris, ayuda a controlar el peso y favorece la regulación del metabolismo del azúcar.

    La proteína merece una atención específica. La lisina, la treonina y la tirosina son fundamentales para mantener la masa muscular y apoyar la síntesis de dopamina, que se ve reducida en la PPID. Body&Build de Curafyt aporta un apoyo proteico específico. Combínalo con ejercicio suave y constante para contrarrestar el desgaste provocado por el cortisol.

    2. Alimentación del caballo con PPID y bajo peso

    No siempre es fácil detectar el bajo peso en caballos con PPID. Los cambios hormonales alteran la distribución de la grasa y el desarrollo muscular de formas que pueden ocultar un BCS bajo. Un caballo que parece “simplemente viejo y delgado” puede tener una pérdida muscular importante que pasa fácilmente desapercibida hasta que está bastante avanzada. La causa de la pérdida de peso determina la solución. Simplemente dar más comida muchas veces no es la respuesta.

    • Problemas dentales: Revisa los dientes y trata los problemas de masticación como la caída de alimento de la boca antes de asumir que la ración es insuficiente.
    • Parásitos: los caballos con PPID pueden ser más susceptibles a la carga parasitaria. Se recomienda una desparasitación estratégica cada 3–4 meses.
    • Jerarquía social: los caballos de rango inferior en un grupo suelen recibir menos alimento o comer demasiado rápido por estrés. Separar la alimentación lo soluciona.
    • Desgaste muscular por el cortisol: el cortisol elevado sobreactiva las vías de degradación de proteínas. La solución es una suplementación proteica específica, no solo más calorías.

    La alfalfa (sin melaza) es una fuente útil de proteína para caballos con bajo peso. Aporta proteína de alta digestibilidad y tiene menos carbohidratos no estructurales que la mayoría de los alimentos comerciales.

    3. Alimentación del caballo con PPID y desregulación de la insulina

    Cuando el PPID viene acompañado de desregulación de la insulina, el riesgo de laminitis no es teórico. La hiperinsulinemia sostenida por sí sola es suficiente para desencadenar laminitis en ponis clínicamente normales [3]. Esto cambia el objetivo dietético de «menos azúcar» a una gestión estricta y medida de los NSC.

    • Haz que tu veterinario realice una prueba oral de azúcar o una prueba de tolerancia a la insulina cada 4–6 meses.
    • Mantén los carbohidratos no estructurales (NSC) por debajo del 10–12% de la materia seca en la ración total [4, 5].
    • Analiza tu forraje. El heno varía mucho en contenido de azúcar según la especie, el momento del corte y el clima. Nunca des por hecho que es seguro sin analizarlo.
    • Remoja el heno durante 6 horas en agua fría o de 1 a 3 horas en agua templada para reducir los carbohidratos solubles en agua en un 20–40% [6].
    • El ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina. En caballos con laminitis activa, esto solo debe hacerse en consulta con tu veterinario.
    • El aceite aporta energía sin contribuir a la carga glucémica. El EPA y el DHA del aceite de algas marinas también reducen la inflamación del tejido adiposo, que empeora directamente la sensibilidad a la insulina en caballos con PPID [2]. Grow & Glow de Curafyt aporta EPA y DHA a partir de aceite de microalgas de alta calidad.

    4. Alimentación según la edad y la condición dental

    El PPID es predominantemente una enfermedad de caballos mayores [1], y los caballos mayores traen sus propias complicaciones de alimentación que existen independientemente del cuadro hormonal. El desgaste dental, la movilidad reducida y un tránsito intestinal más lento cambian lo que el caballo puede procesar. Merece la pena revisar los dientes antes de asumir que cualquier cambio de peso está relacionado con el PPID, porque un caballo que no puede masticar correctamente perderá condición independientemente de lo que se ponga en el cubo.

    • Sin problemas dentales: el forraje de tallo largo sigue siendo lo ideal, ya que favorece la motilidad intestinal y el comportamiento natural de pastoreo.
    • Desgaste dental leve: heno picado o pellets de heno, remojados si es necesario.
    • Problemas dentales graves: pulpa de remolacha remojada (sin melaza) o pellets de heno remojados como sustituto principal del forraje.
    • Da al menos el 1,5% del peso corporal en materia seca al día.
    • Varias comidas pequeñas, nunca más de 6 horas sin forraje.
    • Las opciones de alimento bajas en azúcar reducen el riesgo de úlceras gástricas.

    ¿Cuánto heno equivale al 1,5% de materia seca para un caballo de 500 kg?

    500 kg × 1,5% = 7,5 kg de materia seca/día. El heno es ~85% materia seca → 7,5 ÷ 0,85 = 8,8 kg de heno al día

    Nutrientes específicos que importan en el PPID

    Más allá de la energía y el forraje, algunos micronutrientes merecen una atención específica.

    • Aminoácidos: la dopamina se sintetiza a partir de la tirosina, que depende de la fenilalanina como precursor. El déficit dopaminérgico en el PPID aumenta la demanda dietética de estos. La lisina y la treonina en 15–20 g/día favorecen el desarrollo muscular y ayudan a limitar la degradación impulsada por el cortisol [2].
    • Vitaminas y minerales: no existen pautas específicas para el PPID más allá de las recomendaciones generales para equinos. Ajústalos según la edad, la actividad y la calidad del forraje junto con tu veterinario.
    • Electrolitos: los caballos con PPID suelen beber y orinar más de lo normal, perdiendo electrolitos a través de la orina. Siempre debe haber un bloque de sal disponible.
    • Vitamina C: favorece la función inmunitaria y la salud pulmonar en caballos con un estado inmunitario comprometido.

    Conclusión

    Manejar un caballo con PPID a través de la nutrición no es una solución puntual. La condición corporal, los niveles de insulina, la salud dental y la edad cambian con el tiempo, y la ración debe cambiar con ellos. Las constantes: bajo contenido de azúcar y almidón, suficiente proteína de calidad para contrarrestar la pérdida muscular y controles regulares para detectar cambios antes de que se conviertan en crisis.

    Si aciertas con esos aspectos, la medicación no tiene por qué asumir toda la carga del manejo de la afección. Un caballo con PPID, alimentado y controlado de forma constante, puede mantenerse cómodo y funcional durante años.

    Apoya la nutrición diaria de tu caballo con PPID

    ESTE Balancer cubre las carencias de vitaminas y minerales en una ración basada en forraje, y Steady & Stable favorece vías saludables de señalización de la dopamina [7] en caballos con desregulación de la insulina.

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    Referencias científicas

    [1] Schott HC 2nd. Disfunción de la pars intermedia hipofisaria: enfermedad de Cushing equina. Vet Clin North Am Equine Pract. 2002;18(2):237–270.

    [2] Frank N. Síndrome metabólico equino. Vet Clin North Am Equine Pract. 2011;27(1):73–92.

    [3] Asplin KE, Sillence MN, Pollitt CC, McGowan CM. Inducción de laminitis por hiperinsulinemia prolongada en ponis clínicamente normales. Vet J. 2007;174(3):530–535.

    [4] Longland AC, Byrd BM. Carbohidratos no estructurales del pasto y laminitis equina. J Nutr. 2006;136(7 Suppl):2099S–2102S.

    [5] Durham AE, Frank N, McGowan CM, Menzies-Gow NJ, Roelfsema E, Vervuert I, Feige K, Fey K. Declaración de consenso de ECEIM sobre el síndrome metabólico equino. J Vet Intern Med. 2019;33(2):335–349.

    [6] Longland AC, Barfoot C, Harris PA. Efectos del remojo sobre el contenido de carbohidratos solubles en agua y proteína bruta del heno. Vet Rec. 2011;168(23):618.

    [7] Dhingra D, Sharma A. Actividad similar a la antidepresiva de Glycyrrhiza glabra L. en modelos murinos de pruebas de inmovilidad. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. 2006;30(3):449–454.

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