La laminitis es una afección dolorosa de los cascos en caballos y ponis que requiere tratamiento urgente. En otras palabras, es un asunto bastante serio. Como más vale prevenir que curar, a continuación te contamos algunas de las causas de la laminitis. Aviso: no son pocas.
Laminitis para principiantes
¿Qué es realmente la laminitis?
Un caballo o poni con laminitis sufre una inflamación del tejido entre la pared del casco y la tercera falange (el hueso tejuelo). Este tejido está formado por capas, llamadas láminas o lamelas, que se inflaman cuando se interrumpe el riego sanguíneo del casco.
En el peor de los casos, las láminas se separan, lo que hace que la tercera falange descienda y atraviese la suela del casco. Esto puede ser mortal para tu caballo o poni.
¿Qué causa la laminitis?
La laminitis puede tener muchas causas. Hay algo que sí está claro: este tipo de inflamación siempre aparece como consecuencia de un problema en otra parte del cuerpo de tu caballo. Veamos algunas...
1. Trastornos metabólicos
Los trastornos metabólicos, como la resistencia a la insulina, la hiperinsulinemia, la enfermedad de Cushing (PPID) y la enfermedad metabólica equina, conllevan un mayor riesgo de laminitis.
2. Niveles altos de fructano en la hierba
Las investigaciones muestran que la mayoría de los casos de laminitis (¡61%!) se dan en caballos y ponis que pastan. El culpable: el fructano, un tipo de azúcar presente en la hierba. Las hojas producen fructano por efecto de la luz solar y, en una situación ideal, lo utilizan como material de construcción para crecer.
Sin embargo, el fructano se acumula en la hierba cuando la luz solar genera mucho, pero la hierba no puede crecer bien. Esto puede deberse, por ejemplo, a temperaturas bajas o a la falta de agua y nutrientes.
Por eso la primavera y el otoño son épocas delicadas para los cascos de tu caballo: en los días soleados de primavera la hierba produce mucho fructano, pero las noches frías hacen que no pueda procesarse correctamente.
3. Demasiado azúcar en el pienso concentrado
El pienso concentrado está lleno de cereales, y estos, a su vez, contienen muchos azúcares. Por eso, el pienso concentrado también es un factor de riesgo para la laminitis. Igual que un cambio repentino en la alimentación, por cierto.
4. Sobrepeso
Cuando tu caballo tiene sobrepeso, el riesgo de sufrir laminitis es mayor. Esto se debe a que el metabolismo del azúcar y las grasas en el hígado no funciona igual de bien en los caballos obesos.
5. Sobrecarga
La sobrecarga se produce cuando tu caballo o poni apoya excesivamente una extremidad como consecuencia de una lesión o cojera en la otra. Esto puede contribuir a la aparición de laminitis.
6. Sustancias tóxicas en la sangre
Esta complicación es frecuente en caballos o ponis con cólicos graves o retención de placenta. En ese caso, la pared intestinal se vuelve más permeable, lo que permite que las toxinas de las bacterias intestinales entren en el torrente sanguíneo. Esas mismas toxinas acaban después en los vasos sanguíneos de los cascos, donde pueden causar laminitis.
7. Ciertos medicamentos
Algunos tipos de medicación, como los corticoesteroides de acción prolongada, también pueden contribuir a la laminitis.
Si al final sí tienes que recurrir a un tratamiento porque no pudiste prevenir la laminitis, es importante que reconozcas los síntomas.